Los humanos llegaron a la Patagonia occidental hace más de 10.000 años. La Patagonia chilena todavía representa una de las regiones más hermosas y prístinas del mundo. Una tierra de contrastes profundos y paisajes impresionantes, que se extiende a lo largo de 15 grados de latitud o aproximadamente 1.000 millas, por el lado Pacífico del sur de Sudamérica. El continente antártico está a sólo 800 millas de distancia del Cabo de Hornos, el extremo sur de la Patagonia chilena. Con una superficie de 250.000 kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño del Reino Unido, la Patagonia es el hogar de menos del 2% (250.000 habitantes) de la población del país.
Además de los elementos físicos como la flora, la fauna, las rocas, el agua o el hielo, aquí podemos encontrar muchas relaciones y vínculos que contribuyen decisivamente al tejido de la vida. Las intrincadas interacciones entre los ecosistemas terrestres y marinos, -con una larga línea costera, fiordos, estuarios, corrientes oceánicas, corrientes de marea y corrientes ascendentes,- son un valor único y frágil que vale la pena proteger. La fragmentación natural de los ecosistemas es la regla aquí y el estudio de tales procesos puede ayudar a entender lo que está sucediendo y cómo prevenir los efectos negativos de la fragmentación causada por el hombre en otros lugares.